30.1.06

Un poco de coherencia

Aún sigue, en la casa de sus padres, el libro de las tapas verdes: “Pinocho. Por Carlo Collodi”. Es el primer cuento que leyó, hace veinte años.

Busca la página donde el hada dice:

-Estoy viva, Pinocho. Te hice creer que había muerto de pena para que te arrepintieras de tus malas acciones. Has hecho sufrir mucho al pobre Gepetto.

Y ahora, antes de donar el libro a una biblioteca, va a perpetrar el sacrilegio. Tacha la respuesta de Pinocho y en su lugar escribe lo que siempre pensó que el muñeco debió contestar:

-De acuerdo, señora hada, he sido malo. Pero no veo bien que, habiéndome prohibido mentir, me haya hecho creer que usted había muerto. Me parece muy mal que, después de haber dispuesto que mi nariz creciera cada vez que yo mentía, me haya engañado de este modo. No entiendo que, habiendo ordenado a un niño (¡qué digo a un niño, a un trozo de madera!) decir siempre la verdad, incumpla usted sus propias reglas.

3 comentarios:

Antón dijo...

Es que si a todos los mentirosos les (nos) creciera la nariz no podria andarse por la calle.

Antón dijo...

Yo creo que es lo que hace mucha gente: predicar una cosa y hacer justo la contraria.

La Iglesia pide compartir la riqueza pero mientras tanto acumula opulencia, joyas en reliquias, tesoros vaticanos, Opus Dei, etc.

Tambien muchos políticos: Los USA se jactan de haber sido siempre democracia desde su nacimiento como país, pero eso no les ha impedido favorecer todas las dictaduras de otros Estados siempre que conviniera a sus intereses.

Consejos vendo y para mí no tengo.

Antón dijo...

Y las pocas dictaduras a las que Estados Unidos se ha opuesto son las que no han convenido a sus intereses económicos, como el caso de CUBA con Fidel Castro. En cambio, al anterior dictador (creo que se llamaba Batista) lo defendieron porque favorecía los intereses estadounidenses. Así son