9.1.06

Donde habite el olvido

1. A toda persona que haya sido condenada penalmente se le reconocerá, una vez cumplida su condena y a solicitud suya, el “derecho a empezar de nuevo”.

2. Tal derecho implica la atribución de nueva identidad, totalmente distinta de la anterior.

3. Asimismo el “derecho a empezar de nuevo” comprende la garantía de no ser perturbado por hechos anteriores a la obtención de la nueva identidad.

4. Quienes tengan reconocido el “derecho a empezar de nuevo” no podrán ser obligados a responder preguntas sobre hechos anteriores a haber asumido su nueva personalidad.

5. A las peticiones de acogerse al “derecho a empezar de nuevo” se les dará publicidad suficiente para que, durante un año, quienes sean titulares de créditos o derechos ejercitables frente a algún solicitante, puedan hacerlos valer en ese tiempo, no pudiendo hacerlo con posterioridad.

6. La persona cuya identidad correspondía anteriormente al solicitante se considerará muerta, a todos los efectos, una vez asumida la nueva personalidad.

7. A quien haya ejercido el “derecho a empezar de nuevo” se le proveerá de la documentación administrativa básica, acorde con su nueva identidad.

8. En caso de que el interesado haya alterado su fisonomía, su sexo u otros caracteres, la documentación administrativa que se expida se adaptará a dichos cambios, incorporando fotografías en que aparezca con sus nuevos rasgos físicos.

9. En ningún registro o fichero aparecerá mención alguna que relacione al interesado con su antigua identidad.

10. Se concederán ayudas a quienes, habiéndose acogido a este derecho y deseando alterar sus rasgos corporales, carezcan de recursos para sufragar la cirugía necesaria.

11. También se dispondrán ayudas para quienes, en la misma situación, deseen residir en algún lugar donde nunca hayan vivido.

12. Se otorgarán asimismo subvenciones a quienes pidan la extirpación de parcelas cerebrales en que almacenen recuerdos anteriores a su nueva identidad.

5 comentarios:

Antón dijo...

Eso de "donde habite el olvido" me suena de una canción de Joaquin Sabina

Antón dijo...

Exactamente es de un poema de Cernuda que dice así:

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Antón dijo...

Pues volviendo al cuento, a mí eso de tener un tipex en la memoria me parece muy bien.

Antón dijo...

Vale, pero tipex es un nombre comercial. Sería mejor decir "líquido corrector".

Antón dijo...

No te creas, porque aquí no se trata de corregir, sino de borrar.