5.11.09

Tanto dolor se agrupa

A propósito del llamamiento por ustedes efectuado, sobre envío de material susceptible de ser exhibido en el nuevo Museo de la Historia -de próxima inauguración-, adjunto unas 2400 grabaciones contenidas en 120 soportes de “audio”. Corresponden a telefonemas (conversaciones telefónicas registradas) de los años en que, como empleado del Ejército, me encargué de informar de fallecimientos de soldados a sus familiares.

Como podrán comprobar, hay sonidos muy diversos: estallidos de llanto, gritos llamando al “hijo de mi vida”, lloros interminables que parecen de niño, balbuceos superpuestos, sollozos, gemidos espasmódicos, resistencias iniciales (“no puede ser, no puede ser”), interjecciones, voces rasgadas, largos silencios, la vajilla o el teléfono que caen de repente...

En mi opinión, este testimonio puede constituir un esclarecedor aporte al Museo de la Historia, por lo que me permito sugerir su utilización como fondo sonoro para ambientar las visitas.

2 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Cuanto cambiaría las cosas si se oyeran esas voces?

saiz dijo...

Ojalá que alguna vez cambie. De momento, la historia de la humanidad es propiamente la historia de la inhumanidad.