12.11.09

Irme

No quieren que lo sepa y disimulan, fingen buen humor, normalidad. Les he seguido la corriente para que no sufran, piensen que han logrado ocultármelo hasta el final, tengan esa ínfima satisfacción. A veces oigo gimotear tras la puerta y no digo nada, sería cruel preguntar “¿y esos sollozos?”. Siento que les juego una mala pasada muriendo, y en absoluto me consuela que no sea mi culpa. Son mis padres y no quiero hacerles daño. Pero tengo que decírselo. Será una bonita conversación, aunque cueste empezarla. Primero lloraremos los tres, y luego… Cuando me vean reír ellos también lo harán. Reventaremos de risa juntos. De acuerdo: es arriesgado y no estoy seguro de que salga bien. Pero, sea como sea, no puedo irme de aquí entre mentiras.

4 comentarios:

JUANGASPAR dijo...

Y cuantos se van así, sin tener el valor de confrontar ese: me estoy muriendo, ¿verdad?
Y yo que se de la vida.
BLANCA.

saiz dijo...

Yo no sé muy bien si querría tener conciencia de mi propia muerte, o morir sin darme cuenta. Claro que ¿quién lo sabe?

Aquí me quedaré... dijo...

En ese aspecto tengo de todo.
Depende de la persona.

saiz dijo...

En mi caso soy un incoherente total. Unos días (o, mejor dicho, unos minutos) prefiero una cosa y otros prefiero otra. En todo caso, si he de tener conciencia de mi propia muerte preferiría que esa toma de conciencia durase poco tiempo.