31.5.10

Tarjetas

En España durante la Navidad de 1935 la gente se felicitó, se envió tarjetas,
Feliz año nuevo, Ramiro,
Paz y amor para ti y los tuyos,
Te deseo un próspero 1936,
Federico, ojalá que en el nuevo año se realicen todos tus proyectos,
Que tengas un 36 inmejorable,
Feliz 1936 desde Brunete,
Con mis deseos de paz desde Guernica...
Es normal en esas fechas felicitarse el año. Y ninguno sabía aún, nadie era entonces consciente de que el tren de la tragedia ya había salido; de que el expreso de la guerra -cargado de cadáveres que son ellos mismos- había dejado la estación del futuro e implacable y veloz se dirigía hacia ellos.

7 comentarios:

Blanca dijo...

Pensaba, Saiz., si era mejor ignorar lo que ya arrancó para el futuro, o saberlo con tiempo, si ves venir el toro, pues buscas donde y te escondes o te quitas, mejor a distancia verlo....si nó, vives otros minutos más la contranquilidad de la ignorancia. Y luego, quedan las acciones colectivas para detener el "algo" a tiempo.
HOla amigo mío...¿ como estás? no sacudas mucho la cabeza, no se te vayan a tirar las novedosas ideas que guardas ahí,antes de que nos las compartas, de acuerdo? Te quiero- admiro....

Blanca dijo...

---vives otros minutos más con la tranquilidad de la ignorancia----perdón. Hasta luego.

saiz dijo...

Hola, Blanca. En realidad no creo que haya un futuro ya escrito, un porvenir que exista ya en este momento y que esté ahí, aguardándonos (Aunque la idea subyace de algún modo en nuestro habla habitual, y así decimos "el futuro que me espera": como si ese futuro estuviera ya escrito y esperándome). Pero no: es decir, estoy de acuerdo contigo en que "quedan las acciones colectivas para detener ese futuro a tiempo". En el caso de la guerra civil española, que es a lo que se refiere el relato, por supuesto que podría haberse evitado si algunas personas (demasiadas personas) hubieran actuado con más prudencia y más responsabilidad. En el relato quería expresar la extrañeza de que, pocos meses antes de la guerra, la gente estaba tranquila, confiada y despreocupada, felicitándose la Navidad y deseándose lo mejor para el año siguiente (el fatídico 1936, que entonces nadie sabía lo que iba a traerles). Así podríamos estar ahora nosotros, tranquilos y relajados, sin ser conscientes de lo que puede esperarnos a la vuelta de cualquier esquina. Esperemos que no, que no haya nada similar aguardándonos. Pero también es importante -volviendo a lo que decías- una acción colectiva que evite que ese futuro indeseado venga a nosotros como un tren imparable.

Gracias por tus comentarios, y un abrazo.

Blanca dijo...

Pues vaya que este intercambio, difiere mucho a la nota que te dejé en el último de tus escritos, el 7.6.10, sobre el futuro, ¿ lo forjamos, lo esperamos, lo modificamos, ? jaja,especulaciones a fin de cuentas. Hasta luego. Un abrazo

Aquí me quedaré... dijo...

Hola amigos:
A veces me pregunto si está escrito o no está escrito. A veces dudo.
Mi vida está llena de pequeñas y grandes cosas donde me pregunto que parte a actuado, la escrita o la no escrita.
¿Casualidad o causalidad?

Besos a los dos.

saiz dijo...

Gracias, Aquí. Es curioso ese juego de palabras, casi un trabalenguas, entre casual y causal. Pero tal vez haya mucho de causal en lo que creemos casual, y viceversa.

saiz dijo...

Blanca, mucho de lo que llamamos suerte es en realidad el resultado de nuestra actuación, de nuestra conducta. Un jugador de golf decía: "Por supuesto que meter la bola en el hoyo es cuestión de suerte. Pero lo curioso es que, cuanto más me entreno, más suerte tengo...".

Un abrazo.