28.5.10

Otros mundos

Cada mes cambiaba de trabajo.

En febrero trabajó de albañil. Así entraron en su mundo mampuesto, estuco, artesa, encofrado, argamasa, mortero…

En marzo trabajó de carpintero. Así entraron en él escoplo, bisel, barrena, escofina, formón…

En abril trabajó de mecánico. Así entraron en su vida alternador, pistón, cigüeñal, émbolo, manguito, biela…

Y así indefinidamente. Cada mes, un trabajo distinto.

No es que fuera persona inconstante ni volátil. Lo hacía por explorar otros mundos; por vivir palabras que, de otro modo, nunca habría hecho suyas.

Lo hacía por espeleología existencial: para agrandar su vida, para hacer de este mundo un sitio más amplio.

4 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Me has vuelto a dejar patidifusa...

Vuelvo luego. El relato tiene mil lecturas diferentes hay en día.

Buen sábado
Y claro para Blanquita si viene.

saiz dijo...

Gracias, Aquí, a mí también me interesa mucho lo que escribes en tu blog.

Blanca dijo...

si, ya vine, gracias, Aqui, grandiosa, y vaya que se amplía su vocabulario, no? pasas de la ignorancia a el manejo fácil de las herramientas verbales. Saiz, siempre nos deja estupefactas, y pensativas. Gracias,Saiz, por re- estructurarnos las perspectivas, y digo, hasta las conexiones neuronales. Paso a otra entrada. Permisito.

saiz dijo...

Gracias, Blanca. Hay una frase de Wittgenstein que dice "Los límites de mi mundo coinciden con los límites de mi lenguaje". Si piensas en esto, te darás cuenta de que es así (bueno, a mí me lo parece...).

Gracias y un abrazo.