4.6.09

Y qué fue de ellos

Cuando la señora Bovary regresó de la fiesta en el castillo de Vauleyessard y entró en su pueblerina casa de Tostes, descargó su ira sobre la sirvienta, a la que despidió de inmediato.

De aquella sirvienta sólo nos es dicho que se llamaba Anastasia y que, tras su despido, se echó a llorar en la cocina.

Y nada más. No sabemos qué fue de ella luego. No se nos cuenta más de su vida.

(Flaubert estaba obsesionado con Emma. Sólo ella le importaba. Los demás eran secundarios, colaterales. Meros figurantes, meras comparsas. Simplemente pasaban por allí.)

Y después, tras ingerir arsénico la señora Bovary, el mozo de farmacia Justino (que siempre estuvo secretamente enamorado de ella) se acercó de noche a su fosa, se arrodilló y lloró.

Tampoco de Justino se nos dice más, salvo que marchó a Ruán y se empleó en una tienda.

¿No os parece que Flaubert es injusto? ¿No os parece que todos los novelistas son injustos al crear personajes para luego olvidarlos en medio de la bruma, suspendidos en el aire?

2 comentarios:

Saphira dijo...

Es verdad, solo existia Emma que por cierto siempre me parecio muy desagradecida con la vida. Pero mas allá de mis valoraciones lo de los personajes es completamente cierto al punto de que cuando me encariño con alguno, suelo escribirle una historia que lo tenga como protagonista.
Besos

saiz dijo...

Gracias, Saphira. Tus comentarios me hacen pensar. Además, a veces me reconozco en ellos.

En cuanto a lo que señalas, en general es algo que me ocurre cuando leo un relato: que aparece algún personaje secundario o accesorio y a mí, de pronto, se me hace más interesante que el protagonista. Y me produce gran contrariedad que el autor no profundice más en ese personaje, que no nos cuenta más de su vida: que lo deje ahí, arrumbado, como un barco varado o a la deriva.

Yo no he llegado -como tú dices- a escribirle una historia para evitar que ese personaje quede en la niebla y colgado de un hilo, pero tal vez sea lo que deberíamos hacer.

Me encantan tus comentarios. Besos también para ti.