24.6.09

Soy un sabelonada

Durante el viaje en avión para recoger el Nóbel de Medicina, se me ocurrió ir apuntando las cosas que ignoro. Por mero entretenimiento. Escribí “No sé…”. Y añadí:

-Esquilar una oveja.

-Cuándo se siembra el maíz, cuándo se siembran los tomates, cuándo se siembra todo.

-Herrar un caballo.

-Cómo hacer hojaldre.

-Esculpir en piedra.

-Repujar cuero.

-Desplumar un pollo.

-Cuánto tarda el mosto en volverse vino.

-Cuánto tarda el vino en volverse vinagre.

-Cuándo hay que segar el trigo.

-Orientarme con la estrella polar.

-Cuánto dura el embarazo de una vaca.

-Tocar el acordeón.

-Por qué al amanecer cantan los gallos.

Anoté más de mil cosas que desconozco. Y cuando lo dejé no fue porque no quedaran dudas pendientes, sino porque la azafata me lo pidió (el avión iba a aterrizar).

Después en la Academia, mientras recibía el premio Nóbel, me pregunté cómo me las arreglo para disimular tanta ignorancia.

2 comentarios:

Saphira dijo...

Creo que mientras mas sabe uno, mas preguntas se hace y a su vez mas se da cuenta de lo poco o casi nada que sabe con respecto de las cosas del mundo...o al menos me pasa a mi. Despues de leer mucha filosofía llegue a entender el "solo se, que no se nada" de Socrates el cual según lo retrata Platón tenía un sentido común maravilloso.
Besos y que tengas un buen día

saiz dijo...

Gracias por tu comentario, Saphira. Lo que el relato quería expresar es la inmensidad, rayana en la infinitud, de nuestra ignorancia. Y el hecho de que, pese a ello, actuamos como si supiéramos mucho.

Cuando lo escribí se me ocurrieron muchísimas más cosas que desconocemos (o al menos que yo desconozco, poniéndome a estos efectos en el lugar del protagonista).

Por ejemplo, no sé cuándo se siembran el maíz o los tomates, pero tampoco cuándo se siembran los garbanzos, las lentejas, las cebollas, las calabazas... No sé cuánto dura el embarazo de una vaca, pero tampoco cuánto dura el embarazo de una oveja, de una cabra, de una yegua... Como el protagonista, no sé tocar el acordeón, pero tampoco ningún otro instrumento musical.

En fin, que somos unos "sabelonada" (es un juego de palabras: en España, de la persona que supuestamente sabe mucho se dice que es un "sabelotodo").

Lo curioso es que, pese a que nuestra ignorancia es prácticamente infinita, nos damos mucho pisto. Y, siendo que sólo sabemos un poquito sobre un poquito, continuamente queremos aparentar que sabemos mucho. Sin duda deberíamos ser un poco más honestos y humildes.

Como en tu cita de Sócrates, sólo sabemos que no sabemos nada, e incluso esto lo sabemos mal.

Besos también para ti.