18.2.10

Cuestión de suerte

Es pobre y va de bar en bar ofreciendo lotería. Con lo poco que saca vendiendo décimos añade algo a los escasos ingresos de su marido, reticente al trabajo y proclive a la juerga.

Ha conseguido vender todos los décimos del sorteo de Navidad que le han dado en la administración de loterías. Todos menos dos: dos boletos del mismo número, que se guarda para ella.

No es que piense seriamente que va a tocarle. Lo hace, más que nada, por no saberse expulsada del ritual navideño. Por sentir que no queda excluida del bombo.

Esconde los décimos de lotería en su cama, entre el colchón y el somier, junto al dinero recaudado.

Pero unas horas después el dinero no está. Obviamente su marido lo ha visto y se lo ha llevado. Al menos los décimos siguen ahí.

Como necesita dinero para la compra del día siguiente, coge los dos décimos e intenta venderlos.

Es de noche. Deja a sus hijos acostados, sale a la calle y empieza su habitual recorrido por los bares. En uno de ellos un cliente le dice:

-Venga, vete a casa con tus niños. Me quedo con los décimos.

En el sorteo del 22 de diciembre el número que tenía sale agraciado. Le corresponde un premio importante.

(De nuevo la suerte -siempre ella-, riéndose en su cara.)

Pero, dado que en la vida no todo puede ser malo, el hombre que le compró los décimos decide darle una parte del premio. Tampoco mucho: algo así como el diez por ciento.

Y ella le dice: “Prefiero haberle vendido a usted los décimos antes que a cualquier otra persona… Y además, ¿sabe qué? Estoy segura de que, si me los hubiera quedado, no habría salido ese número. Conociendo la suerte que tengo, habría salido otro”.

6 comentarios:

Blanca dijo...

Hola Saiz, dicen, que el sentirse y pensarse como gente con mala suerte, atrae la mala suerte, pero, hay tantos decires. Te saludo, desde este lluvioso pueblo (hoy) que me desanima. Feliz Sol.

saiz dijo...

Sí, Blanca. Hace algún tiempo me regalaron un libro llamado "El secreto" que va de eso. Viene a decir que pensar confiadamente que algo va a lograrse, favorece que se logre. Y a la inversa. Yo creo que eso sirve para las cosas que dependen de la voluntad, del empeño o del esfuerzo (evidentemente no se pone el mismo interés en aquello en que se cree que en aquello que se da por imposible). Pero para el puro azar no creo que sirva. Claro que muchas veces creemos que las cosas dependen sólo del azar y no es así. Se cuenta que un jugador de golf decía: "Por supuesto, meter la bola en el agujero depende de la suerte. Pero curiosamente cuanto más me entreno, mejor suerte tengo...". Digamos que a la suerte hay que ayudarla; que "la suerte es para el que se la trabaja".

Ah, la lluvia también es bonita. Piensa que detrás de todas esas nubes sigue estando el sol, esperando el momento de entrar en escena.

Blanca dijo...

Hola Saiz, ¡ Me ha robado mi frase! esa frase, detrás de las nubes sigue estando el sol! siempre ha sido mía, o sea la tengo siempre en el archivo, pero si, yo creo que lo olvidé. Gracias por el recordatorio.

saiz dijo...

Sí, Blanca. Y además ocurre que la hora más tenebrosa, o sea, la mayor oscuridad de la noche es justo el momento que precede a la salida del sol.

Yahaira Valverde dijo...

Uno atrae lo que quiere. Tienes mucha razón.

Me da pena la situación de está mujer y en cierta medida es una historia que se repite de algún modo, con diferentes matices pero con el mismo rostro de la indiferencia, crueldad de algunos hombres.

Lo bueno es que tiene esa fortaleza para salir adelante, lo peor sería no hacer nada y lamentarse de la vida, esperando a que la solución venga a nuestra ventana a saludarnos.

Me encanta como pintas a está persona. La bondad también existe en cierta medida.

Gracias Saiz por tu relato.

saiz dijo...

Gracias a ti, Yahaira. La suerte tampoco garantiza nada. A alguien le puede tocar la lotería y desequilibrarle su vida, llevarle por caminos que conducen a la deriva. Sin duda la estabilidad material es un componente de la felicidad, pero ¿quién no conoce gente adinerada que no es, en absoluto, feliz? Y también lo contrario.