11.12.09

Qué lejos de aquella copla

Tras poner el punto final a su novela, iniciada años atrás, se asomó al patio de luces para sentir el fresco. Justo en ese instante una voz con acento andaluz, procedente de algún apartamento, entonó a modo de copla:

No canto pa que me escuchen
ni pa sentirme la voz.
Canto pa que no se junten
la pena con el dolor.


Oído lo cual, el escritor exclamó: “Eso sí que es literatura”. Y aunque el primer impulso fue quemar su novela, finalmente optó por guardarla en un cajón bien hondo.

2 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Y el cante para ser cante, solamente necesita que el vello se nos levante...

saiz dijo...

Pues eso no lo había oído nunca, pero está muy bien.

Ya se sabe: "Coplas y cantares, del aire nacen".

Y hay otra que dice:

"Hasta que el pueblo las canta
las coplas, coplas no son.
Y cuando el pueblo las canta,
ya nadie sabe su autor.
Tal es la gloria mayor
de los que escriben cantares:
oírle decir a la gente
que no los escribe nadie".