18.12.09

Guerra y paz

Nació en 1935, de modo que sus primeros recuerdos coinciden con el inicio de la guerra, cuando acababa de cumplir cuatro años. Son recuerdos de sirenas que alertaban, de carreras en los brazos de su madre para alcanzar el refugio, de estruendo de bombas, de casas derruidas… Son sus recuerdos primeros y también los siguientes. Porque en los años posteriores siguió habiendo alarmas, bombardeos, cascotes, ruinas. Siguió habiendo gente que al oír un zumbido miraba al cielo y decía “es de los nuestros” o “es enemigo”. En las conversaciones de los adultos nunca faltaban las palabras “soldados”, “frente”, "ofensiva", “batalla”…

En ese ambiente fue creciendo y cumpliendo años. Acaba de cumplir diez. De ellos ha pasado seis, desde 1939, en guerra: casi toda su vida consciente.

Y por eso, ahora que estamos en 1945, al oír que la guerra ha terminado se le hace difícil hacerse a la idea:

“Así que la guerra no es lo normal, lo natural. Así que puede haber vida sin obuses, sin bombas, sin refugios, sin pánico… Puede haber vida sin guerra. O sea, que la guerra no es inseparable de la vida. Qué raro”.

3 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Se han acabado las bombas y obuses en algunos lados. En otros, hay millares de niños que siguen pensando igual.

Aquí me quedaré... dijo...

No debería ser dificil vivir en PAZ

saiz dijo...

Gracias, Aquí me quedaré. No debería ser difícil, pero lo hacemos difícil.

En general, los humanos debemos ser muy estúpidos porque, pudiendo hacer que la vida (nuestra vida) sea blanda, la hacemos dura. Pudiendo hacerla deseable y gozosa, la llenamos de dolor y de fango.