15.7.09

Por nuestras justas reivindicaciones

…rebelde, mezquino idioma…
(BÉCQUER)


El sindicato de escritores expresó su queja por la escasa calidad de las herramientas con que los autores han de trabajar.

Como muestra, un portavoz expuso que, si uno quiere indicar que un informe no tiene forma y escribe “informe informe”, de inmediato será tachado de redundante.

Otros intervinientes pusieron más ejemplos:

-“Hace tiempo que no hace buen tiempo”.

-“Por sólo un segundo llegó segundo”.

-“Me río en el río”.

-“Le ruego que se calle en la calle”.

-“Con esta escoba barro el barro”.

-“Ese animal se llama llama”.

Etcétera.

Uno puede escribir “no me importó que el almuerzo fuera dentro”; pero, si escribe “no me importó que el almuerzo fuera fuera”, le defenestrarán por cacofónico.

Después están los objetos sin nombre: los frutos no comestibles, los inventos recientes (hay que nombrarlos por sus marcas comerciales: klínex, típex, rímel, post-it…).

En el capítulo de equívocos se citaron casos como:

-“Castillo”: hombre pequeño exento de lujuria, pero también fortaleza amurallada.

-“Bandeja”: grupejo de músicos, o utensilio para portar viandas.

-“Capilla”: capa corta, o parte del templo dedicada al culto.

-“Cuadrilla”: cuadra pequeña, o grupo de personas.

En cuanto a imprecisiones se apuntó que “su amigo” puede ser amigo de usted, o de ustedes, o de ella, o de él, o de ellos, o de ellas. Vaya lío. Desde luego, así no hay quien se aclare.

Si uno dice “yo vendo”, no se sabe si está vendiendo o vendando.

“Hablaba” puede referirse a un montón de gente: “yo, él, ella, usted hablaba”.

Fueron sólo algunos supuestos ya que, según se dijo, hay trampas por todas partes.

Los asistentes pidieron que se les provea de instrumental más idóneo para hacer su trabajo. Esta solicitud se dirigió “a quien corresponda”, sin precisar destinatario.

2 comentarios:

Saphira dijo...

Jajaja! Muy bueno me he reido un buen rato. En este mundo que nos toca el humor nunca esta de mas.
Besos

saiz dijo...

Gracias, Saphira. Pero creo que hay algo de cierto en lo que digo. Uno empieza a escribir, intenta que lo que escribe sea comprensible, ágil, fluido...; que resulte fácil de leer (más que nada por respeto a sus posibles lectores) y enseguida se da cuenta de que el idioma no está bien elaborado. De que por todas partes hay polisemias, cacofonías, redundancias... El lenguaje está lleno de trampas. Así que lo que expreso en el relato realmente lo he sentido, y supongo que cualquiera que escriba lo habrá sentido también.