9.1.09

Trama

Vivía la realidad como si fuese una ficción, algo así como una novela que estuviera leyendo: ¿qué ocurrirá mañana, o sea, en el siguiente párrafo?; ¿cómo continuará la trama?; ¿qué pasará el año que viene, o sea, en el próximo capítulo?...

Al fin y al cabo, no hallaba gran diferencia entre el discurrir de la vida y el de las novelas: un poco de previsibilidad, un poco de sorpresa, un poco de emoción, un poco de enredo, un poco de intriga… Y, de vez en cuando, algún giro argumental.

Vivía la realidad como si fuese una ficción: una novela, o un drama, o una película. Y así se le hacía mucho más llevadera.

2 comentarios:

Yahaira Valverde dijo...

Interesante tu relato me hizo recordar que alguién me dijo doña preocupación hace poco. Siempre pensando en el mañana ¿de lo que pasará?. Qué terrible destino el mio: Mi vida es una novela.

Gracias por tu relato. Me hizo reir recordando.

saiz dijo...

Gracias, Yahaira. Todos somos un poco Dña (o Don) Preocupación, Pefección, Angustia, Miedo, Estrés, etc. Y lo que nos dice la experiencia es que, después de todo, nada práctico se arregla con eso.