22.1.09

Por primera vez

Tenía 12 años. Acabó de leer El principito. Llegó al párrafo en que el aviador (ese aviador que no se identifica pero se supone que es el propio Antoine de Saint-Exupéry) dice:

“Éste es, para mí, el paisaje más bello y más triste del mundo… Aquí fue donde el principito apareció en la Tierra y luego desapareció…

Si llegáis a pasar por allí, os lo suplico: no os apresuréis; esperad un momento, exactamente debajo de la estrella. Si entonces un niño se acerca a vosotros, si ríe, si tiene cabellos dorados, si no responde cuando se le pregunta, adivinaréis quién es. Sed, entonces, amables. No me dejéis tan triste. Escribidme en seguida, decidme que el principito ha vuelto”.


Y entonces le invadió una extraña tristeza. Porque se dio cuenta de que, si bien podía releerlo muchas veces, nunca más podría descubrirlo. Nunca más podría sentir la inesperada fascinación, el sorpresivo encanto. Nunca más podría leer El principito por primera vez.

2 comentarios:

Yahaira Valverde dijo...

Nunca podría leer "El Principito" por primera vez, ni con los mismo ojos...Razón por la que lo he leído sólo de niña. Ya a estas alturas, lo tengo apartado no abandonado pero cerca...Un buen libro, para mí casi mágico.

saiz dijo...

Así es, Yahaira. He leído que El principito es el libro que más se edita: no para de comprarse y leerse. Más incluso que la Biblia, el Quijote, Cien años de soledad, etc. Hay gente a la que le extraña, pero es porque El principito nos abre espacios y nos ilumina rincones que los demás libros no consiguen. En su aparente pequeñez es un libro perfecto. No le falta ni le sobra un párrafo ni una frase ni una palabra. Desde su arranque (el sombrero que resulta ser un elefante que se tragó una boa) hasta ese final (que he transcrito en el relato) pasando por la escena del zorro ("domestícame")... todo es fascinante.