29.3.11

Mi bandera

Quien no aceptaba hacer el servicio militar debía cumplir la PSS. Prestación social sustitutoria. Él escoge hacerla en la playa, como socorrista. Tiene que vigilar desde su torreta, evitar riesgos y percances. Casi a diario hay una falsa alarma: alguien que parece precisar ayuda y que, después de lanzarle el salvavidas, resulta que estaba bromeando. Y también debe colgar la bandera: verde si hay mar tranquilo, amarilla si está revuelto, y roja si se prohíbe el baño.

A veces amanece con viento y hay que izar bandera roja: todo el mundo en la arena sin poder zambullirse. Luego, a mediodía, amaina el viento y las olas se amansan. Bandera verde. De inmediato el mar se llena de barrigas, bikinis, piraguas de goma, colchones inflables…

Entonces el socorrista admira el poder del trapo verde y, contemplándolo con respeto, piensa: “Para que luego digan que los objetores no tenemos aprecio a la bandera”.

2 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

jaja.
Todo el día bajando y subiendo banderas.

Más que si hubiese hecho la mili.

Me ha gustado.

saiz dijo...

Y además, un trapo inofensivo. Un trapo apátrida. Un trapo que no está ensuciado de sangre. Un trapo inmaculado. Un trapo limpio.