11.11.10

Tú, que tanto criticaste

Ahora que estás en el pliegue de quienes tanto criticabas, actúas del modo que un día censuraste.

Comprendes, por fin, que no era fácil obrar de otra manera. Y tienes suerte de que nadie te juzgue con tu propia saña. Con tu propia dureza. Con tu severidad.

Ahora que estás en el sitio de quienes tanto censurabas, merecerías ser juzgado como tú juzgaste a otros. Pero no: de pronto encuentras gente comprensiva, personas mejores que tú, capaces de ponerse en tu lugar.

Ahora que estás en la piel de quienes tanto criticabas, tienes suerte de que nadie te mida con tu propio rasero. Tienes suerte de que nadie te aplique tu código.

3 comentarios:

M. Carme dijo...

Criticar es muy fácil, acusar a los demás de esto o aquello sin saberlo a ciencia cierta y que más da eso es así porque lo digo yo.Peró ay! las cosas han cambiado ahora soy yo quién metió la pata, ¿sabré reconocer que fui injusto?
¿seré capaz de agradecer que no me critiquen a mi?.
Comlicado, ¿verdad?
saludos

saiz dijo...

Pues sí, M. Carme. Yo creo que todos hemos tenido esa experiencia: haber criticado a otros por hacer algo sin habernos puesto en su situación, en sus circunstancias, en su piel... Y luego, cuando nos hemos encontrado nosotros en esa misma situación, darnos cuenta de lo difícil que era actuar de otra manera. Al menos a mí me ha ocurrido, y entonces me he dado cuenta de que, por suerte para mí, el juicio que los demás han hecho de mi conducta ha sido más benévolo y más comprensivo que el mío. También en eso he sido afortunado.

Feliz fin de semana.

Aquí me quedaré... dijo...

Pues tenís razon. Debemos ser prudentes a la hora de juzgar.
Un abrazo