2.11.10

Más cine, por favor

Primero fue la fotografía, que reproducía imágenes estáticas. Después el cinematógrafo, que las mostraba en movimiento. Luego vino el estereoscopio (cine “en 3 dimensiones” –ó 3D-, lo llamaron también), que creaba una sensación aparente de profundidad. Más tarde llegó el cine en verdadero relieve: si en la pantalla aparecía una cordillera, el espectador podía escalar sus cumbres; si salía un río, era posible bañarse en sus aguas; si se veía un bosque, se podía caminar entre los árboles…

Al principio la gente iba al relievógrafo (“cine en 5 sentidos” -ó 5S-, se le llamó popularmente) para pasar el día en la playa (era más barato que desplazarse a la costa), para ir de excursión al campo sin salir de la ciudad, o para esquiar sin viajar a la montaña. Simplemente se introducía uno en la pantalla y ya estaba en la playa, en el campo o en la estación de esquí.

Pero ahora apenas se exhiben imágenes grabadas. Lo que actualmente se proyecta son imágenes ficticias, mundos imaginarios creados por cada uno. Cualquiera puede diseñar, por ordenador, su propio mundo (su propia película), proyectarlo después en el relievógrafo y zambullirse en él.

Por supuesto, los mundos que la gente crea son mejores que el real. Mundos sin lucha, sin depredación, sin competencia, sin miedo.

Al fin y al cabo, ¡es tan fácil concebir un mundo mejor que éste!

Desde que se inventó el “cine en 5S”, casi nadie quiere salir de la pantalla. Casi nadie quiere dejar su mundo de ficción. Casi nadie quiere salir de su película, de su realidad imaginaria, para regresar al mundo extraficticio. Casi nadie desea volver a la realidad real.

Y el mundo real se va deshabitando. La realidad se está quedando sola.

4 comentarios:

M. Carme dijo...

Fantástico el relato, me imagino que a todos nos gustaria tener un lugar al que escapar donde todo fuera perfecto, mejor que no exista y en lugar de abandonar nuestro, mundo luchemos para conseguir uno mejor.
Un saludo

saiz dijo...

Gracias, M. Carme. Bueno, yo tengo bastantes dudas de que se pueda conseguir algo como lo que dice el relato. Es obviamente una exageración, pura fantasía. Sí parece que habrá realidad virtual, es decir, máquinas que nos permitirán ver escenas tridimensionales y al mismo tiempo percibir sensaciones sonoras, táctiles, olfativas, etc. Entonces tendremos la sensación subjetiva de estar allí, en ese mundo virtual. Pero también creo que finalmente para satisfacer nuestras necesidades básicas, físicas y supongo que también psicológicas, tendremos que volver siempre a la realidad real. Me parece que es de Woody Allen la frase según la cual "No me gusta la realidad, pero es el único sitio donde uno puede comer huevos con jamón". Así que sí, supongo que al final no queda más remedio que construir un mundo, una realidad mejor. (Gracias otra vez, M. Carme, por tu visita y comentario.)

Aquí me quedaré... dijo...

¿ Cómo se supone que sería un mundo perfecto?

Un beso a los dos.

saiz dijo...

Supongo que cada uno tendrá su idea del mundo perfecto. A mí me convence esa idea del psiquiatra Rojas Marcos de que hay, al menos, cuatro ladrones de la felicidad: el dolor, el miedo, el odio y la pérdida de lo que amamos. Para mí el mundo perfecto se caracterizaría, no tanto por lo que tendría que haber, como por lo que tendría que no haber en él. Tendría que no haber ladrones de felicidad.