17.11.10

Las amistades peligrosas

Enviamos al espacio señales radioeléctricas para que pudieran captarlas otras civilizaciones. Incluimos nuestra posición en la galaxia, una descripción de la Tierra, una representación del ser humano, la estructura del ADN, y datos de nuestra cultura, nuestra ciencia, nuestro arte (una cantata de Bach, una canción de los Beatles…).

Y al cabo de los años recibimos una respuesta:


Hemos captado vuestra emisión y entendido vuestro mensaje. También hemos recibido otras ondas (de lo que llamáis radio y TV) procedentes de vuestro planeta. Así sabemos algo más de vosotros. Además, hemos descodificado uno de vuestros idiomas, gracias a lo cual podemos comunicarnos. Pero hay aspectos que no entendemos. Queremos que nos expliquéis:

-Disponiendo de recursos para abastecer a todos los humanos, ¿por qué guerreáis continuamente?

-Teniendo medios para conjurar un riesgo de superpoblación, ¿por qué no los ponéis en práctica?

-¿Por qué construís artefactos capaces de causar la plena destrucción de la vida?”




Y contestamos a sus preguntas. Suavemente, eufemísticamente, intentando limar asperezas: “Estamos en ello. Aún no lo hemos logrado pero vamos avanzando”. Cosas así.

Enviamos las respuestas al espacio.

Y esperamos un año, y otro… Y una década. Y un siglo…

Y ya no contestaron. Nunca más volvieron a comunicarse con nosotros. O, más bien, su reacción fue el silencio. La callada por respuesta.

Después de todo, es lógico que no quieran tener trato con nosotros. Es normal que nos rehúyan.

“No nos convienen”, probablemente concluyeron. “Esos terrícolas son un pésimo ejemplo, una mala influencia, una amistad peligrosa”.

Sí: algo así debieron de pensar.

2 comentarios:

Indy dijo...

eso es exactamente lo que yo haría si fuese un extraterrestre

saiz dijo...

Hola, Indy. Bueno, a lo mejor ellos podrían ayudarnos a superar nuestra situación. Tengo la impresión de que el problema de la humanidad no es tanto de maldad como de estupidez. (En el fondo la maldad es una modalidad de la estupidez, ¿no?) Por un lado parece normal que los alienígenas teman infectarse o contagiarse de nosotros (de nuestra irracionalidad, de nuestra pésima forma de montarnos la convivencia: riesgo de autodestrucción nuclear, gente muriendo de hambre en el Tercer Mundo cuando en la Tierra hay recursos alimenticios para todos, etc). Por otro lado, tal vez unas inteligencias superiores podrían ayudarnos a salir de nuestro atolladero y de nuestra sinrazón... sin correr ellos riesgos de contagiarse.

Un saludo y gracias por tu comentario.