9.6.10

Que no te sienta venir

Se veían sólo los fines de semana, porque ella, por razón de sus estudios, pasaba los días laborables en otra ciudad. Los sábados solían ir al cine y a cenar. Si después querían estar solos, tenían que ir al garaje donde el padre de él guardaba el coche. Aquella noche hacía frío, así que se refugiaron en el coche y pusieron el motor en marcha para poder conectar la calefacción.

Los encontraron al día siguiente, muertos, dentro del coche. Los dos estaban tendidos sobre los asientos reclinados, cogidos de la mano y semidesnudos.

Sin duda se quedaron dormidos y la combustión del motor consumió todo el oxígeno.

La muerte, suavemente, les visitó entre sueños.

Quienes vieron los cuerpos enlazados y la expresión de sus rostros exclamaron “Qué pena”, pero por dentro pensaban “Qué envidia: ésta es la clase de muerte que querría para mí”.

4 comentarios:

Alma_Inquieta dijo...

Al fin algo interesante que leer... llevo media noche leyendo tus relatos, han despertado mi imaginación, que estaba dormida. Gracias.

saiz dijo...

Me alegra haberte entretenido, aunque espero no ser causa de ningún insomnio. Ja, ja... Muchas gracias por tus palabras, lectura y comentario. Ahora miro, a través de tu perfil de blogger, si tienes blog y en tal caso yo también te visito. Saludos.

AnimaPersa dijo...

Ya vi que me visitaste, mi blog tiene que dar un giro en otra dirección, nació precisamente para retomar la escritura de relatos, pero siguió otro camino y ahora, tras un año en silencio, intentaré dar ese cambio.
El insomnio era ya mío, no provocado por tu blog jejeje..
Es de agradecer que aún queden personas que ofrezcan a los demás sus historias, y no sólo lo que ahora nos encontramos por internet, un montón de basura llena de "xD" y esa mutación incomprensible de la lengua...
Saludos.

saiz dijo...

Gracias de nuevo por tu visita. Seguiremos en contacto a través de los blogs. Un saludo.