17.6.10

Puedo escribir

Puedo escribir los versos más tristes en la noche. Estoy roto de dolor, pero algo en mí celebra poder escribir esto. ¡Una parte de mí se alegra de que esa chica me haya dejado!: de otro modo, no podría escribir lo que escribo.

Ella se ha ido, sí, pero gracias a eso puedo escribir los versos más tristes esta noche; escribir por ejemplo “la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros a lo lejos… Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido…”.

7 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Neruda me enternece. Siempre.
Me encantaría tener la capacidad de ser poeta y desnudar el alma como vosotros.


Besos

saiz dijo...

Hola, Aquí. A mí también me gusta Neruda. No todos sus poemas (para mí gusto escribía demasiado: incluso dedicó poemas al hígado o a la alcachofa...), pero sí muchos de ellos. Éste al que alude la entrada es probablemente el poema más intenso que se ha escrito para expresar el desamor: la sensación de pérdida y amputación por la ruptura o abandono de un ser amado. Es también una muestra de algo que comentaba con Blanca y contigo en otra entrada: que al dolor sólo parece poder encontrársele una utilidad, y es que de él brote la creatividad, la creación literaria -como ese poema de Neruda-. La pregunta (en cierto modo obligada) es ¿por qué nos gusta leer (o ver, o escuchar) relatos, poemas, canciones, películas... nacidos de la desolación y el dolor? Si a nadie le gusta sufrir, ¿por qué entonces nos gusta leer cosas escritas desde el sufrimiento?

Blanca. dijo...

Será porque algunos, no soportamos que otros escriban desde la alegría, por aquello de la envidia, y como el dolor no lo envidiamos, podemos sntirnos grandes,magnánimos y seguros.
Ay Dios!! estos pensamientos femeninos míos.
Pero no los retengo, los escribo así, tan espontáneos como me gusta, ya tan pensados, añejados, calculados, como que no van conmigo.
Yo tambien he querido escribir los versos mas tristes alguna noche. Saludos queridos amigos.
Y no llore, manque le duela....

saiz dijo...

Hola, Blanca. En mi caso creo que no es así; es decir, me gusta también leer textos alegres.

En mi opinión, lo que pasa más bien es que los textos escritos desde el dolor, la pérdida o la derrota son mucho más intensos y profundos. Y supongo que por eso abunda más (y es más apreciada) la literatura que aborda temas tristes. (Un poco como las noticias: parece que sólo son noticia los hechos negativos: ningún periódico informa de que dos jóvenes se han ido a vivir juntos o de que un padre ha enseñado a su hijo a montar en bicicleta...).

Se me ocurre ahora que estaría bien hacer una antología de poemas alegres. (No digo versos cómicos o "epigramas", sino poemas alegres: que transmitan entusiasmo y celebración.) Tal vez no sería fácil encontrar poemas suficientes para llenar un libro, pero buscando y buscando probablemente los encontraríamos.

Saludos también para ti.

Blanca dijo...

http://demadre-cassiopeia.blogspot.com/

hola, pues traía pegado en mi mouse o como se escriba, este enlace al un blog de mi amiga Cassiopeia, es muy alegre, algo de memorias maternales, pero tal vez les guste darle un vistazo.
Si, es bonito leer los alegres, creo que tendré algo que aportar, pero de versos, nada, no me gustan.Si recuerdo algo así mío, alegre, te lo muestro, Hasta luego.
Que estés bien, también Aquí, cuando venga.

saiz dijo...

Blanca, ahora visito el blog que recomiendas. De pronto me he acordado de un poema alegre de Antonio Machado, escrito para recitarlo en la boda de un amigo. Se titula "Gaudeamus", que en latín significa "Alegrémonos". Lo he buscado en Internet y lo copio aquí:

Porque leídas fueron
las palabras de Pablo,
y en este claro día
hay ciruelos en flor y almendros rosados
y torres con cigüeñas,
y es aprendiz de ruiseñor todo pájaro,
y porque son las bodas de Francisco Romero,
cantad conmigo: ¡Gaudeamus!
Ya el ceño de la turbia soltería
se borrará en dos frentes ¡afortunados ambos!
De hoy más sabréis, esposos,
cuánto la sed apaga el limpio jarro,
y cuánto lienzo cabe
dentro de un cofre, y cuántos
son minutos de paz, si el Ahora vierte
su eternidad menuda grano a grano.
Fundación del querer vuestros amores
—nunca olvidéis la hipérbole del vándalo—
y un mundo cada día, pan moreno
sobre manteles blancos.
De hoy más la tierra sea
vega florida a vuestro doble paso.

Blanca dijo...

vaya, pues que vivan los novios.Gracias Saiz.