10.9.09

Tanta riña fútil

Hubo disputas por casi todo: Porque tu hermano te cogía la ropa. Porque tu hermano no quería que le cogieras su ropa. Porque cuando le pedías su ropa, él te recordaba que antes no le habías dejado la tuya. Porque te reprochó que le reprocharas...

Pero ahora, cuando se palpa la tensión por el análisis de tu hermano (¿será un tumor?; y si lo es ¿será benigno?), todo se desvanece.

“Que no sea”, “que no sea”, repites para ti, abochornado por tanta riña fútil.

Al día siguiente deduces, por el habla distendida de tus padres, que lo peor se ha excluido. No hacía falta, pero te lo confirman. Y de pronto todos los objetos, los muebles, el techo, las paredes... se encienden, como si alguien hubiera instalado una bombilla dentro.

5 comentarios:

Blanca dijo...

Ese respiro de : no se cumplio lo peor, cuanto peso desaloja en su exalación...

saiz dijo...

Sí, Blanca. Sobre todo porque, cundo está en riesgo algo verdaderamente importante (como la vida de un ser querido), nos damos cuenta de la pequeñez de las tonterías por las que continuamente nos preocupamos.

Blanca dijo...

y se escribe exhalación, no? perdón.

Yahaira dijo...

La ira, la violencia...la que dejamos desprender.

Cuando hay tanto que repartir y no es eso precisamente.

saiz dijo...

Gracias, Yahaira, por tu comentario. Me alegro mucho de verte de nuevo por aquí, aunque tal vez vienes y no dejas comentario. Yo también visito de vez en cuando tus blogs, para leer tus textos y ver tus mandalas. Un abrazo.