27.10.11

Ciencias de la información

Un reportero debe ser notario de la actualidad. Igual que los historiadores tienen prohibido reinventar el pasado, un corresponsal de guerra ha de ser neutral. Debe mostrar lo que pasa sin tomar partido, sin injerirse en los hechos.

Se lo enseñaron en la Facultad y lo recuerda cuando ve al niño famélico, rodeado de buitres que aguardan su turno.

Un clic con la cámara y se aleja, seguro de que en la Redacción le felicitarán por su foto.

Pero algo no cuadra, algo chirría. Vuelve tras sus pasos, hace un corte de mangas a la Facultad y entrega al niño sus provisiones. Menos mal que aún guarda un resto de energía para masticar.

Y luego, mientras carga al niño sobre su espalda para llevarlo al coche, exclama:
-Que le den por saco a mi hernia discal.

7 comentarios:

anna dijo...

Sublime.
Me encantó.
Quizás porqué si consigo ser corresponsal espero ser de las que dan sus provisiones..
Un beso!

Aquí me quedaré... dijo...

Ay, la prensa.

Cuanto daño hace por su falta de seriedad y falta de imparcialidad.

Besos

saiz dijo...

Gracias, Anna y Aquí. Desde que el Sr. Pilatos pidió aquella palancana y se lavó las manos, han sido muchos los que han (tal vez hemos) imitado su gesto (ese lavado las manos, no para limpiarlas, sino para ensuciárselas). Sin embargo, de vez en cuando hay quien, ante determinadas situaciones, no se lava las manos, sino que las usa para mejorar un poco el mundo.

Aquí me quedaré... dijo...

Nunca los de grandes tiradas...

leo, Periodismo humano y es de otra galaxia.

Un abrazo

Blanca dijo...

Espero que sea la realidad, porque ocupó sangre fría para no espantar al buitre primero. Ojalá si haya vuelto sobre sus pasos, eso no recuerdo haberlo leído. Ojalá.

Hola Saiz. buen día.

Aquí me quedaré... dijo...

Blanca, Se suicidó unos años después de que le concedieran el famoso galardón.

No sé si la foto, vista en frío, fue el motivo.

Un besito

Blanca dijo...

Recibido Aqui.
:( Pobre, quizá no pudo digerirlo nunca, o quizá las que no pudo digerir fueron las críticas.
HOla a los dos, Saiz, Aquí.